El Amor No Sabe De Fronteras

El Amor No Sabe De Fronteras 

By Roxana 

 

Has escuchado alguna vez a alguien decir “La vida da muchas vueltas”? Estoy segura de que si. En mi caso, mi vida ha dado una vuelta bastante grande, tan grande que me transladó desde mi país natal Argentina hacia India: 15.925 kilómetros de distancia. 

Me mudé a India en Mayo de 2015 siguiendo lo que mi corazón sentía. Es que no me mudé por trabajo o estudio, lo hice para poder estar con quién hoy es mi esposo.  

Historias locas hay muchas, la mia nació en 2012 y si… gracias a Facebook! No fué nada fácil mantener una relación con esta distancia (y por 3 años) pero estábamos decididos a estar juntos. 

El 23 de Mayo de 2015 él estaba esperándome en el aeropuesto de Calcuta. Recuerdo verlo a través del vidrio con su mano haciendome señas de que ahí estaba y yo automáticamente le sonreí. Quería ir corriendo para abrazarlo y besarlo pero ya estaba al tanto de que eso no sería posible. Ese era el primer cambio que debía hacer: nada de demostraciones cariñosas en público.  

La decisión de mudarme no fué fácil sabiendo todo lo que dejaba pero por temas de políticas de mi país en ese momento, él no pudo ir por lo que solo teníamos dos opciones: terminar la relación o hacer mis maletas.  

“Estás loca”decía mi familia. “No puedes enamorarte de alguien que viva más cerca?” Me decía mis amigos, entre una mezcla de risa y seriedad. Yo no estaba completa y, forzósamente, ellos lo entendieron. 

Choque Cultural 

Al llegar, el primer impacto fue muy grande. Mucha gente por todos lados, mucho ruido permanentemente, nadie hablaba inglés y no comprendía porqué todos los autos tocaban sus vocinas sin parar, todos por igual, al mismo tiempo, sin dejar de presionarlo, sin dejar de hacerlo, sin sentido. La calle era un caos, estaba muy mareada y confundida por lo que veía, escuchaba y olía. La calle estaba compartida por autos, motocicletas, peatones, tuc-tuc (moto-taxi) y basura… mucha basura. Sentía que no había un concepto de espacio como lo conocía en mi país, y es que con más de 1240 millones de habitantes en India, difícilmente sientes que hay espacio. 

Me ha llevado más de un año acostumbrarme al ruido y al amontonamiento, algo que probablemente, un Hindú no lo entendería y por obvias razones. Pero estaba decidida a dejar los prejuicios atrás, sabía que necesitaba tiempo y dejar que todo fluya. 

Me obligué a luchar contra mis barreras mentales todos los días y sabía que esta era la oportunidad perfecta para dar un paso más hacia esa supuesta apertura mental con la que tanto luchaba. India representó un desafío en todos los sentidos. 

Decidí tomar las riendas de los problemas (mi adaptación) y ponerme en una situación en la que no tuve más remedio que aprender o aprender. Así es como terminé aprendiendo a cocinar comida India, cambié toda mi ropa, aprendí a negociar con los precios (vale, sí… lo hice algunas veces), respetar un horario para dormir por las noches, (todavía tengo algunos problemas con el idioma) y mis hábitos para comer. 

En India me desnudaron de reglas. Me desnudaron de ideas preconcebidas, de todo lo que una vez pensé que era “bueno”, “malo”, “aceptable”, “necesario”, “inapropiado”. Comer el arroz con las manos, sin cubiertos  y que pueda alimentarme sin ningún otro problema más que tener las manos un poco sucias, me hizo pensar cuán necesario son los adornos que ponemos a nuestras tareas todos los días (o ponía) e incluso cuán malo puede ser tener las manos poco sucias, antes de mis intentos fallidos de limpiármelas, en un país donde las servilletas y el papel higiénico son un lujo, sin saber que reconsideré la “necesidad” de comer 4 veces al día, incluso cuando mi cuerpo no lo pide, especialmente estando en frente de tanta hambre allá afuera. 

 

 

 

 

 


Now married and residing in India, Roxana is a writer and teacher who often gives talks on Argentina. Born and raised in Argentina, Roxana joined Internationally Known in July 2016. 

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